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Un estudio encuentra que no hay alimentos que eviten o provoquen los sofocos como síntomas de la menopausia, pero sí hay relación directa con la dieta.

 

Un estudio realizado por investigadores australianos encontró que las mujeres que comían más frutas, verduras, pastas y vino tinto eran menos propensas a sufrir los síntomas de la menopausia, mientras que las que comían más grasas y azúcares tenían más probabilidades de presentar sofocos nocturnos.

Los expertos indicaron que no hay alimentos que provoquen o eviten dichos sofocos, pero si hay una importante relación entre la dieta y la aparición de estos síntomas.

“El estudio está bien diseñado, pero no me emocionaría tanto porque no hallamos una explicación”, dijo Teresa Fung, investigadora especializada en nutrición de Simmons College, Boston. “Ignoramos los mecanismos biológicos involucrados”, agregó.

El equipo entrevistó a seis mil 40 mujeres de entre 50 y 55 años sobre qué comían y con qué frecuencia, y si fumaban, bebían alcohol o hacían ejercicio. Todas habían llegado a la menopausia naturalmente.

Al inicio del estudio, el 58 por ciento tenía sofocos, sudoración nocturna o ambos. En los nueve años siguientes, las mujeres que comían frutas y alimentos de la dieta mediterránea (ajo, verduras de hojas, pasta y vino tinto) tenían menos sofocos, tras considerar otros hábitos del estilo de vida.

Pero las verduras en general, la carne y los lácteos no estuvieron asociados con una mayor o menor posibilidad de desarrollar síntomas menopáusicos, según publican Gerrie-Cor Herber-Gast y Gita Mishra, de la Universidad de Queensland, en American Journal of Clinical Nutrition.

La terapia hormonal es el único tratamiento efectivo conocido para los sofocos. Pero dado que esos fármacos estuvieron asociados con un aumento del riesgo de desarrollar enfermedad cardíaca, EVC y cáncer mamario en el estudio Women’s Health Initiative, los investigadores y las mujeres han estado buscando alternativas más seguras.

Para Herber-Gast y Mishra, las dietas reducidas en grasas y ricas en fibra podrían estabilizar los niveles de estrógeno y aliviar los sofocos y la sudoración nocturna.

“Aún no contamos con tantos estudios como para realizar recomendaciones”, dijo Fung, que no participó del estudio.

FUENTE: sumedico.com